China reabrirá la Ruta de la Seda hasta Europa

A punto de convertirse en la primera potencia mundial, China quiere recuperar los símbolos que la hicieron grande en el pasado.  Su Gobierno, empeñado en reconquistar la influencia perdida, ha decidido rehabilitar la mítica Ruta de la Seda que se abría paso desde el Pacífico hasta Europa a través Asia Central. Serán cerca de 10.000 kilómetros de carretera y línea ferroviaria que, antes de alcanzar nuestro continente, atravesarán Kirguizistán, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Irán y Turquía. Como todo en China, las obras vuelan. Se espera que el primer tramo, con un coste de unos 470 millones de euros y que atravesará la provincia uigur de Xinjiang, esté inaugurado en septiembre de 2013.

La intención está muy lejos de la mera nostalgia histórica y cultural. Para China, la futura infraestructura abrirá un mercado inmenso. Sus productos ya han inundado Kazajstan y pronto se extenderán también por el resto de ex repúblicas soviéticas. Consigue además una ruta terrestre hasta el Mediterráneo. Hasta ahora la enorme mayoría de sus exportaciones a Europa, incluso aquellas procedentes de las zonas más occidentales, se realizan por mar.

El país no sólo consigue ventajas comerciales. Con la enorme infraestructura, China logrará extender su influencia cultural y políticapor gran parte de Asia. Desde hace décadas, el país es unos de los mayores inversores y amigo predilecto en África, Latinoamérica y el Sudeste asiático. Las antiguas repúblicas soviéticas cierran el círculo sobre el tercer mundo y afianzan la estrategia diplomática de Pekín. Logra, no sólo influencia económica y un trampolín para lanzar el yuan a nivel internacional, sino, sobre todo, votos en las instituciones internacionales para defender su política de no intervención. Un primer paso para preparar su más que previsible hegemonía durante el siglo XXI.

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