China cierra las webs en las que los ciudadanos denunciaban la corrupción

Durante las últimas semanas, China ha vivido gracias a Internet una revolución contra la corrupción. Siguiendo el ejemplo de la India, media docena de páginas surgieron para que, de forma anónima los ciudadanos denunciaran los casos de corrupción que descubrían en su día a día. La mayoría no eran de gran cuantía, sólo el famoso guanxi, la corrupción de medio pelo que permite, por unos cientos de yuanes, agilizar trámites o evitar multas, pero dieron visibilidad a uno de los fenómenos que más cabrea a los ciudadanos. El aluvión fue inmenso. Algunos medios calculaban en más de 100.000 las denuncias. La cifra cobra sentido si se la compara con el número de condenados por este tipo de delitos que cada año publica el Gobierno, cerca de 150.000.

Ante la avalancha anticorrupción, algunos internautas vaticinaban que el Gobierno acabaría censurando las páginas, pero pasaban los días y seguían operativas. Esta semana, por fin, el Gobierno ha decidido cerrarlas permanentemente. El argumento principal ha sido el anonimato de las denuncias, el mismo que protegía a los usuarios del miedo a represalias. Las autoridades mantienen que la ausencia de registro y datos personales favorece las denuncias falsas y las venganzas personales. Llama la atención, sin embargo, que la medida no se haya tomado antes y sea ahora, cuando las denuncias amenazan con empañar el brillo del aniversario del partido comunista, cuando de repente haya decidido proteger a sus funcionarios de la envidia ajena.

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