Novio de alquiler

A la búsqueda de novio de alquiler

Ser joven en china supone tener que arrastrar los prejuicios de toda la familia. Y a veces pesan mucho más de lo que alguien puede soportar. Cuando una chica permanece soltera más allá de los 25 años, su círculo cercano se empieza a inquietar. Es común que las amigas la acompañen a solicitar un novio a los templos e intercedan para conseguirle pareja.

En el caso de los chicos es casi peor. Las políticas de hijo único provocaron que muchas familias evitaran tener hijas y, por tanto, un tremendo desequilibrio entre sexos. Alrededor de un 20 por ciento de los jóvenes chinos jamás encontrará pareja. Sobrevuela, además, sobre la soltería masculina el fantasma de la homosexualidad, una realidad aún clandestina para buena parte de la sociedad china.

Para la familia el paso del tiempo vuelve la cuestión aún más urgente. Muchos profesionales empiezan a mediados de sus 20 a recibir presiones cada vez más explícitas por parte de sus allegados. Existe la creencia de que por encima de esa edad ha llegado el momento de cazar aquello que pase por delante, el tiempo para elegir ya pasó. Es entonces cuando los progenitores toman las riendas. Cada fin de semana los mercados de noviazgos se llenan de padres desesperados que tratan de colocar, con o sin su consentimiento, a los hijos díscolos que aún no han encontrado pareja. Lo hacen de la forma más cruda. Los carteles que plagan el parque reflejan edad, altura, peso y el sueldo que ganan. Muchos de ellos incluyen foto. Se trata de un mercado de carne en el que los padres examinan la mercancía y deciden si es apta para sus crecidos retoños.

No es de extrañar que cada vez sea más común en China la figura del novio de alquiler. Los jóvenes profesionales urbanos que vuelven a casa con motivo del Año Nuevo chino pueden desembolsar entre 1.000 y 3.000 euros para evitar escuchar las mismas presiones de cada año. Es lo que cuesta en las redes sociales una pareja postiza durante la semana festiva. La oferta es extensa y tanto chicas como chicos pueden buscar aquel que más case con los gustos paternos.

Resulta curioso que los mismo chinos que amenazan con comerse el mundo no sean capaces de enfrentarse a su familia. Ejecutivos que dominan el destino de cientos o miles de empleados se vuelven pequeños y vulnerables en presencia de su madre. Da que pensar.

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